Italia se prepara para un nuevo confinamiento y París lo contempla ante el avance del coronavirus

Mundo 14 de marzo de 2021 Por Redación
Italia volverá mañana al confinamiento hasta después de Semana Santa por un avance del coronavirus y la región de París, en Francia.
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Si bien el ministro de Salud italiano, Roberto Speranza, afirmó que "cada dosis de vacuna inyectada es un paso en la dirección hacia una salida de crisis", los casos volvieron a repuntar en el país, por lo que el pasado viernes el Gobierno decretó que a partir de mañana y hasta el 6 de abril las regiones con más de 250 contagios semanales por 100.000 habitantes serán reconfinadas.

"Medidas más rigurosas y el aumento progresivo de personas vacunadas nos llevan a pensar que tendremos mejores cifras ya en la segunda mitad de la primavera (boreal)", dijo Speranza, en una entrevista publicada hoy en el diario La Repubblica.

"El hecho nuevo son las variantes, la inglesa en particular que prevalece en nuestro país (...) y representa 54% de los casos, aunque esperamos una cifra más alta" en el futuro, aseguró.

Con 102.000 muertos desde el inicio de la pandemia, el país europeo registró ayer 26.000 casos y 317 nuevos fallecimientos en las 24 horas previas.

Las regiones más pobladas del norte de la península, entre ellas Lombardía, con Milán, así como Lacio, con Roma, fueron clasificadas como "zonas rojas", de confinamiento total, a partir de mañana, mientras que las demás fueron declaradas zona naranja, de contagio intermedio, según el Ministerio.

La isla de Cerdeña es la única zona blanca, es decir sin contagios, luego de haber sometido a toda la población a pruebas anticovid.

También en Francia la prevalencia de las nuevas variantes está presionando al sistema hospitalario, mientras que limitados suministros de vacunas afectan los esfuerzos de inoculación.

La situación es particularmente complicada en la región parisina, donde las unidades de cuidados intensivos (UCI) se encuentran al borde de la saturación.

"Si tenemos que cerrar, lo haremos", dijo el director de la agencia nacional de salud, Jerome Salomon, al canal de televisión BFMTV.

"La situación es compleja, tensa y está empeorando en la región de París", prosiguió.

Salomon reconoció que el toque de queda de las 18 horas a nivel nacional “no fue suficiente” en algunas regiones para evitar un aumento en los casos, en particular de la variante identificada por primera vez en Reino Unido, informó la agencia de noticias AFP.

También señaló que Francia tiene más personas en UCI por Covid-19 y otras dolencias -alrededor de 6.300- que la cantidad total de camas de UCI que tenía al entrar en la pandemia.

"Estamos haciendo todo lo posible para no tener que tomar medidas más difíciles y restrictivas; sin embargo, tomaremos las decisiones que sean necesarias", avisó el vocero del Gobierno, Gabriel Attal, al diario Le Figaro.

Durante este fin de semana, aviones médicos especiales enviaron a pacientes del área metropolitana de París y sus inmediaciones a regiones menos saturadas para aliviar la presión de los hospitales.

Además, a fines de esta semana, dos trenes especialmente equipados trasladarán "varias decenas de pacientes a regiones que hoy están menos presionadas" por la pandemia, agregó Attal.

Francia, que hoy contaba con más de 4,1 millones de infectados, lleva días registrando entre 20.000 y 30.000 contagios diarios.

En tanto, la campaña masiva de vacunación no logra despegar y continúa su lento avance, al igual que en el resto de la Unión Europea (UE), golpeada una vez más por el incumplimiento en entregas de las dosis adquiridas.

El laboratorio anglosueco AstraZeneca anunció ayer un nuevo retraso en los envíos de sus vacunas anticovid-19 a la UE por problemas de producción y restricciones de exportación, mientras persisten los temores sanitarios sobre este inmunizante, defendido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Autoridades sanitarias de Irlanda recomendaron hoy suspender por "precaución" el uso de la vacuna AstraZeneca, tras la aparición de coágulos sanguíneos en vacunados en Noruega, aunque aún no se demostró una relación de causa y efecto.

También el Ministerio de Salud neerlandés decidió suspender hoy el uso de dicha vacuna hasta el 28 de marzo "como medida de precaución y a la espera de una investigación más profunda".

Ambos países se sumaron así a otras naciones europeas, como Noruega, Islandia, Dinamarca y Bulgaria, que ya suspendieron el uso de este inoculante por "precaución", si bien AstraZeneca volvió a afirmar hoy que "no hay pruebas" de que su vacuna provoque un incremento del riesgo de coágulos en sangre tras haber realizado "una revisión minuciosa" de los datos disponibles sobre los inmunizados en el Reino Unido y la UE.

"Unos 17 millones de personas de la UE y Reino Unido han recibido ya nuestra vacuna y el número de casos de coágulos de los que se ha informado entre este grupo es inferior a la media que se puede esperar en la población en general", explicó la farmacéutica a través de un comunicado.

También la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicaron que "no hay razón para no utilizar" esta vacuna y que no se ha establecido hasta ahora una relación de causa a efecto entre su aplicación y la formación de coágulos sanguíneos.

Del otro lado del Atlántico, la campaña de inmunización contra el nuevo coronavirus se ha disparado en Chile, donde el Ministerio de Salud chileno informó que ya se ha vacunado a 4,7 millones de personas, una cuarta parte de los aproximadamente 19 millones de habitantes del país.

Solo durante la jornada de ayer fueron vacunadas con la primera dosis 7.672 personas, con lo que hay ya 4.789.553 inmunizadas, de las que 2.747.494 tienen 60 o más años.

El ministro de Salud, Enrique Paris, explicó que ante el rápido avance de la vacunación, se podría adelantar el calendario de inoculación, ya que no estaba previsto superar los 5 millones de dosis hasta finales de marzo.

Desde el inicio de la pandemia, más de 119,7 millones de personas resultaron infectados por el virus en el mundo, mientras que más de 2,6 millones fallecieron, según el balance de la Universidad Johns Hopkins.

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